miércoles, 18 de enero de 2012

A MI MADRE

Te fuiste de mi lado.
En silencio fue tu partida.
Mi corazón se ha desangrado
por tan súbita despedida.

Tu espíritu luchador
a la vida se aferraba.
Más Dios, desesperado,
a su lado te llamaba.

En ángel te has convertido.
Velando por nosotros estás.
Aguardando que se cumpla la cita
de reunirnos en la eternidad.

Sin embargo, me parece tan lejos...
Quisiera ahora poderte abrazar.
Te busco, te llamo. No te encuentro.
Dime... ¿Cómo me he de consolar
?

Tu amor incalculable
mis faltas por alto pasó.
Porque el querer de una madre,
ese, no tiene comparación.

Sé que en el cielo habitas.
Al lado de Dios has de estar.
Aguardaré paciente el día
en que nos volvamos a encontrar.

Entonces será para siempre.
Nada ni nadie nos podrá separar.
No temeré cuando llegue mi momento
pues tu presencia me confortará.

Me esforzaré por ganar el cielo
para no perderte nunca más.
Mientras tanto, guía mis pasos.
Ilumina mi senda, enséñame el camino.

Que tu presencia me rodee siempre
hasta que se cumpla mi destino.

He encontrado este poema, que refleja todo lo que siento
¡Te echo de menos mamá!

viernes, 4 de noviembre de 2011

FLORES ACUARELA

 
Deshojando la margarita


Del campo se embelesa mi mirada
frugal contemplación de su belleza
la flor que sobrepasa la maleza
su digna majestad, corola alzada.

Es una margarita, flor callada
con pétalos de cuño de nobleza
la joya de fugaz delicadeza
por manos tan divinas es tallada.

“Me quiere, no me quiere” así suspiro
pretendo terminar con las falacias
que cortan de momento mi respiro

espero no acabar en acrobacias
logrando con un pétalo conspiro
el último “me quiere”, ¡Señor gracias!











 


Con un ramo de flores engalanas mis mañanas,
mis noches, mis penas...
con un ramo de flores, todo lo puedes,
todo lo alcanzas, con un ramo de flores, yo me siento felíz.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

POEMA DE JUAN RAMÓN JIMENEZ

ESTOY TRISTE, Y MIS OJOS NO LLORAN

Estoy triste, y mis ojos no lloran
y no quiero los besos de nadie;
mi mirada serena se pierde
en el fondo callado del parque.

¿Para qué he de soñar en amores
si está oscura y lluviosa la tarde
y no vienen suspiros ni aromas
en las rondas tranquilas del aire?

Han sonado las horas dormidas;
está solo el inmenso paisaje;
ya se han ido los lentos rebaños;
flota el humo en los pobres hogares.

Al cerrar mi ventana a la sombra,
una estrena brilló en los cristales;
estoy triste, mis ojos no lloran,
¡ya no quiero los besos de nadie!

Soñaré con mi infancia: es la hora
de los niños dormidos; mi madre
me mecía en su tibio regazo,
al amor de sus ojos radiantes;

y al vibrar la amorosa campana
de la ermita perdida en el valle,
se entreabrían mis ojos rendidos
al misterio sin luz de la tarde...

Es la esquila; ha sonado. La esquila
ha sonado en la paz de los aires;
sus cadencias dan llanto a estos ojos
que no quieren los besos de nadie.

¡Que mis lágrimas corran! Ya hay flores,
ya hay fragancias y cantos; si alguien
ha soñado en mis besos, que venga
de su plácido ensueño a besarme.

Y mis lágrimas corren... No vienen...
¿Quién irá por el triste paisaje?
Sólo suena en el largo silencio
la campana que tocan los ángeles.

Pañuelos de Seda



Dos nuevos pañuelos de seda, pintados a mano